LA CGT LANZARÁ SU PROPIO INDEC PARA MEDIR INFLACIÓN, EMPLEO Y PRECIOS

La decisión cegetista de producir sus estadísticas socioeconómicas será el eje de un rediseño de su estrategia tras el intento de frenar la reforma laboral. El ala dura sindical se independiza, pero aún no crece

La CGT se prepara para enfrentarse al Gobierno con sus propias estadísticas socioeconómicas

La CGT atraviesa todavía una etapa de desconcierto tras no haber podido frenar la reforma laboral (pese a que logró salvar “la caja” que representan las cuotas solidarias) y trata de reperfilar sus próximos pasos para no quedar tan a la retaguardia de la realidad socioeconómica de la Argentina de Javier Milei.

Por lo pronto, su impugnación judicial a la nueva ley laboral fue rechazada por un juzgado del fuero Contencioso Administrativo y tampoco prosperó su apelación: la Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal confirmó el rechazo a la cautelar pedida por la CGT.

Esta semana, la CGT presentó un amparo ante el fuero laboral con la intención de que declare la invalidez de 64 artículos vinculados con el derecho colectivo (como la reglamentación del derecho de huelga en los servicios esenciales, que la Justicia suspendió cuando figuraba en el DNU 70) por considerar que “vulneran derechos humanos fundamentales reconocidos por la Constitución Nacional y por tratados internacionales que tienen jerarquía constitucional”.

Su única alegría en ese rubro fue cuando un juez de primera instancia frenó este martes el traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Pero la medida cautelar responde a una demanda de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) contra el Estado y no de la CGT.

Por eso en las últimas semanas los líderes cegetistas están buscando reorientar su estrategia con decisiones que les permitan dejar atrás el frustrado (por ahora) objetivo de invalidar la reforma laboral.

La idea que lanzarán en forma inminente es el lanzamiento de un observatorio de estadísticas socioeconómicas y laborales, una suerte de INDEC propio desde donde tratarán con números “confiables” para confrontar con las cifras que elaboran en el Estado. Para eso se firmará un convenio con la UBA, que aportará la metodología y los expertos técnicos que, junto con los asesores cegetistas, elaborarán todos los meses un índice de inflación alternativo y datos sobre empleo y precios de la canasta básica, entre otros.

Será una forma de salir hacia arriba de un laberinto en el que quedó atrapado por su pelea contra la reforma laboral, que tuvo un final amargo (al menos hasta ahora).

Con esos números en mano, la CGT procurará reunirse con empresarios para armar una estrategia conjunta “en defensa de la producción nacional y de las fuentes de trabajo”, con la clara conciencia de que la economía de Milei provoca crujidos en el sector empleador.

A la vez, los sindicalistas están convencidos de que contar con estadísticas propias también los ayudará a negociar con mejores fundamentos un período de las paritarias que se perfila áspero porque la pauta del Gobierno es que se cierren acuerdos por debajo de la inflación (2%) y con vigencia mayor a la trimestral.