El presidente Javier Milei abrió el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso con un discurso marcado por un diagnóstico severo sobre el estado del país heredado, la reivindicación de su gestión y el anuncio de una agenda de profundas reformas estructurales en busca de lo que definió como una “nueva era” para la Argentina.
En un tono combativo y plagado de referencias ideológicas, Milei defendió los cambios económicos, sociales y culturales impulsados en sus primeros dos años de gobierno. Y delineó el proyecto de transformación que plantea para el resto de su mandato.
El discurso completo de Javier Milei
Diputados y senadores del Congreso de la Nación, gobernadores, ministros de la Corte Suprema de Justicia, embajadores, estimados miembros del Gabinete nacional, y a todos los argentinos que nos están escuchando desde su hogar, buenas noches.
Además, quiero hacer un saludo muy especial porque hoy, en esta casa, nos honra el máximo representante de la historia del liberalismo argentino, el doctor Alberto Benegas Lynch hijo. Gracias, profe, gracias.
Hoy estamos aquí reunidos en cumplimiento del artículo 99 de la Constitución Nacional, para dar cuenta del estado de la Nación e iniciar un nuevo periodo de sesiones ordinarias de este Honorable Congreso Nacional. Siendo la tercera inauguración de sesiones ordinarias de nuestro mandato, me gustaría invitarlos a todos a hacer memoria de dónde venimos y así poder entender a dónde vamos y por qué este año en el Congreso será tan importante.
Hace tan solo dos años, la Argentina estaba en una situación de crisis terminal; la continuidad misma de nuestra Unión como país estaba en juego. La herencia nos mostraba la combinación de las tres peores crisis de la historia argentina: un desequilibrio monetario que duplicaba el de la previa al Rodrigazo de 1975, durante el gobierno de Isabel Perón; un Banco Central en quiebra, aún en peor estado que el que tenía Raúl Alfonsín previo a la hiperinflación de 1989; y, como si todo esto fuera poco, indicadores sociales peores a los de 2001. Un combo que nos hubiera convertido en Venezuela.
Esto es, hace dos años estábamos atrapados sin salida, en un eterno presente que destruía nuestra fe y la de nuestros hijos. Hace dos años estábamos resignados a repetir siempre los mismos errores por la codicia, la impericia y cobardía de nuestros políticos de siempre. Esos que siempre tienen la fórmula para erradicar todos los males y que siempre fracasaron. Sin embargo, hoy volvemos a mirar al futuro con esperanza. Hoy sabemos que hay un camino hacia adelante y sabemos que es posible tomarlo.
Hoy estamos haciendo cosas que llevaban décadas pendientes. Hoy no solo hemos dejado de sentirnos como unos perdedores, sino que además sabemos que podemos hacer a la Argentina grande nuevamente.
Hoy, tan solo en unas pocas semanas, en lo que ha sido uno de los períodos de sesiones extraordinarias más productivos de nuestra historia y cumpliendo con todas las promesas de campañas hechas en 2025, podemos decir: uno, hemos aprobado el primer presupuesto sin déficit fiscal, libre de default en 100 años
Esto es: se terminó con el endeudamiento inmoral que le pasaba la cuenta de nuestras fiestas a generaciones futuras sin posibilidad de que se defiendan con el voto. Terminamos con la emisión monetaria que se usaba para financiar el descalabro fiscal y cuyo resultado era una inflación creciente que golpeaba a los más vulnerables. Y todo esto no solo lo hicimos sin subir impuestos, sino que además los bajamos por el equivalente de dos puntos y medio del PBI, y esto lo hicimos así porque no solo creemos que los impuestos son un robo, sino porque además el ajuste tenía que hacerlo la política.
Ustedes también podrían gritar, porque soy presidente de ustedes, aunque no les guste.
“Vení a explicarme qué pasó con Nisman”, dijo el mandatario en su discurso frente al Congreso de la Nación
Dos. Sancionamos la ley de inocencia fiscal. No, ustedes no pueden aplaudir porque se les escapan las manos los bolsillos ajenos.
Dale, sigan con las operaciones que después los voy a ir a buscar cuando se caigan en la Justicia por mentirosos. Dale. Dos: sancionamos la Ley de inocencia fiscal, donde después de años de saqueo de la política, donde el pagador de impuestos era culpable hasta que se demostrara lo contrario, hoy hemos revertido esa atrocidad y los argentinos han vuelto a ser inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
Tres: reformamos la ley penal juvenil, modificando así un régimen penal obsoleto que tenía ya 45 años de antigüedad, porque, tal como lo hemos dicho antes de ser gobierno y lo hemos llevado a cabo en los hechos con la doctora Patricia Bullrich, antes ministra de Seguridad y ahora senadora, el que las hace las paga.
Esto es así porque sin orden y sin justicia no hay futuro posible. Nadie puede pensar en edificar su futuro si no se respeta la ley, la libertad y la propiedad. A ver, a ver, ignorantes: la justicia social es un robo, implica un trato desigual frente a la ley y está precedido de un robo, manga de ladrones. Delincuentes. Por eso tienen a la suya presa.
Además, cuatro: aprobamos la ley… Sí, sigan con las operetas, que la gente sabe, digamos saben que son unos mentirosos. Saben que los audios son falsos, saben que el que declaró ya dijo que era mentira, pero sigan así ustedes, mintiendo a la gente. Sigan mintiendo a la gente con situaciones que no tienen además los crudos, vamos, sigan mintiendo. Manga de ladrones, manga de chorros, por eso tienen a su líder presa. Y va a seguir presa por la causa de los cuadernos, va a seguir presa por el memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia.
Cuatro: aprobamos la Ley de modernización laboral, una ley que viene a barrer con un delirio sancionado hace 50 años, inspirado en ideas cavernícolas de hace 80 años, y que dejó a la mitad de los trabajadores en el mercado informal. Esto es, los campeones de los derechos de los trabajadores dejaron sin ningún tipo de derecho a la mitad de los trabajadores.
Y eso, al margen de que se fueron de su último gobierno con una situación en la que el 30 % de los trabajadores formales eran pobres. Además, esta ley permitirá que el mercado de trabajo pueda estar en línea con una economía que está siendo testigo de la mayor transformación de la historia.
Qué alergia le tienen a los datos. El desempleo bajó. Dedícate a recitar poemas y a hablar de los datos no, porque de eso no sabes nada.
Qué interesante que en el Congreso me encuentre con parte de mi banda de rock, la banda presidencial. ¿Cómo es? Deja de mirarte al espejo, Martínez, los chorros son ustedes.
Che, así que un fracasado llegó a presidente… ¡Qué interesante!
Por último, esta semana nos convertimos en el primer país de la región en promulgar el acuerdo Mercosur–Unión Europea. Detrás de este avance se encuentra nuestra convicción de que el comercio, por su efecto en la competencia, deriva en una elevación de la calidad de vida, ya que es lo que nos permite acceder a bienes de mayor calidad a un mejor precio. Además, logramos un acuerdo comercial con Estados Unidos luego de 21 años de aquel famoso autosabotaje que trágicamente ha sido festejado por nuestra dirigencia. Aún resuena en nuestras mentes la voz de Hugo Chávez diciendo: “ALCA, ALCA, al carajo”, y después nos quieren convencer de que no nos llevan a Cuba, camino a ser Venezuela, también en el medio.
Por eso, luego de décadas perdidas y generaciones que han visto cómo sus hijos vivían cada vez peor, hemos venido a determinar que esta miseria decadente se terminó. A partir de ahora y por voluntad de los argentinos que así lo expresaron en las urnas, tenemos la fuerza para empezar un nuevo capítulo de la historia argentina.
